UNA REFLEXION
Por: Mary Di Matteo
Saber que existe el espiritismo, una doctrina de amor que no nos condena ni nos castiga, sino más bien nos libera del infierno al cual estamos condenados, si no hacemos el bien, según las religiones positivas que imperan en el mundo, me ha servido en mi experiencia personal para librarme de culpas y temores frente a un Dios castigador e iracundo. El espiritismo nos permite cambiar castigo por enmienda, lo cual es más esperanzador y racional, ya que la vida es un continuo aprendizaje y obviamente que aun conociendo sus principios, jamás dejaremos de cometer errores y equivocarnos, porque no somos perfectos.
Aun así, hay errores que son enmendables y otros que no tienen justificación alguna, porque ni los animales actúan con tanta ignorancia y fanatismo, como lo hacen quienes dominados por la ambición y el poder, por sus creencias y por su convicción de poseer la verdad, hacen un daño irreparable que solamente contribuye a engendrar más odio, rencor y venganzas. ¿Cómo justificar ataques terroristas, lapidación de mujeres, pateras de seres humanos buscando un sitio donde se les dé una oportunidad de sobrevivencia?
¿Cómo se puede en algunos países limitar la educación a los hombres y las mujeres por ser mujer deben vivir al margen de la misma?
¿Cómo se lucha contra tanta ignorancia? ¿Es el conocimiento de la doctrina Espirita lo que nos permitirá salir de este letargo en el cual nos hemos quedado estancados? Muchas veces me pregunto qué hace la diferencia entre hermanos espiritas y hermanos pertenecientes a otras creencias y tomándome a mi misma como ejemplo, de cómo ha cambiado el conocer la doctrina mi vida, entiendo que es un proceso muy largo, como diría el hermano Germán en sus conferencias dominicales, aun tenemos el alma muy negra, y vivimos en un mundo de expiación con muchas deudas que pagar. El conocer una doctrina liberadora de juicios y pecados, no hace la diferencia cuando no podemos dominar nuestras actitudes, y nuestra conducta no sea acorde con los principios de hermandad y fraternidad. No alcanza con conocerla, hay que internalizarla, sentirla y vivirla.
Quienes nos llamamos espiritistas; en muchos países y entornos muy religiosos, somos confundidos con brujos y somos incomprendidos porque no practicamos la religión que por tradición impera, lo cual en ocasiones acarrea fuertes discusiones y descontentos, y eso me lleva a pensar cómo será posible cambiar el mundo si es tan difícil cambiar nosotros mismos y ser un vivo ejemplo para nuestro entorno?
La Doctrina Espirita si es el camino para un cambio, pero como aun estamos muy influenciados y sometidos a falsas creencias, es muy difícil que el ser humano comprenda que dentro de cada uno de nosotros seamos lo mismo, que todos tenemos una misma procedencia y un mismo fin, y sobre todo comprender que ese mismo fin sea el AMOR.
No pretendo con esta humilde reflexión ser tampoco tan pesimista y desesperanzadora, hay países en los cuales hablar de espiritismo es lo normal, aunque impere tanta confusión e ignorancia al respecto, ya que se utiliza un mismo termino para diferentes practicas, y hay otros países en los cuales el espiritismo como tal no sea una doctrina conocida y practicada, pero donde sus habitantes poseen una cultura que es sinónimo de amor y educación, donde impera como prioridad, el respeto hacia los demás, donde las leyes son respetadas y la sociedad funciona basada en los derechos de justicia e igualdad.
El mundo tierra, así dividido en creencias, razas, religiones y demasiadas fronteras impuestas por nosotros, fronteras geográficas y mentales, está en un proceso de cambio, no está solo en manos de la doctrina espirita, está en manos de las voluntades individuales que rigen la humanidad, y ese proceso es aún muy largo, para nosotros encarnados. El intento de conocer el espiritismo, de sentirlo y de vivirlo será un camino que aunque inicialmente nos aleje del resto, se convertirá en la herramienta más importante para el progreso, ya que se basa en leyes espirituales que un día gobernaran todas y cada una de las voluntades del hombre como tal, y será entonces cuando podremos vivir el Espiritismo como tal.
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