jueves, 12 de noviembre de 2009

¿Quien cambia....el Hombre o Dios?

Quien cambia, ¿el Hombre o Dios?


Cuando nacemos, lo hacemos en el seno de un núcleo familiar donde ya existe una creencia o religión, que tomamos como propia y verdadera determinando nuestra conducta y formándonos una idea de Dios, que no es la que corresponde a la que nuestra Razón nos permite concebir, si hiciésemos uso de ella.

La verdadera concepción de Dios no ha cambiado nunca, porque solo hay un Dios verdadero y ha existido siempre, aunque aun hoy la desconozcamos, pero lo que si ha cambiado son las etapas por la que ha ido pasando el hombre desde los comienzos de las civilizaciones hasta la época actual.

Si buscamos el origen de la creencia en un ser o ente superior, ya vemos que el hombre primitivo presiente una fuerza superior en todo aquello que le producía temor y era mas fuerte que el, y es así como se le ha ido rindiendo culto a diferentes dioses con rostros y formas, adorándose a los elementos de la naturaleza, los cuales van cambiando de acuerdo a las costumbres de las diferentes tribus o agrupaciones, quienes a través de conquistas o convivencias van entrelazando costumbres.

Progresivamente el temor que siente el hombre hacia esas fuerzas superiores, va siendo utilizado por los lideres o sacerdotes de los diferentes grupos y van creando ritos, cultos y sacrificios lo que conlleva a la creación de dioses con formas y rostros, los cuales irán cambiando de acuerdo al progreso que se va adquiriendo.

Ya con las religiones aparece el Dios todopoderoso que ha creado al hombre a imagen y semejanza suya, y se convierte en el Dios que todos adoptamos por tradición o cultura.

Ese miedo que dominaba ya al hombre primitivo, se ha mantenido vigente hasta hoy, y es lo que le ha permitido a las religiones expandirse y tener tanta vigencia, aun cuando los cimientos han sido construidos sobre crímenes y grandes barbaries, y para ello basta remitirnos a la historia y revisar Las cruzadas o la Santa Inquisición, por mencionar solamente algunas de las mismas.

Pero como no solo de religión vive el hombre, además de grandes misioneros que han trabajado mucho para inducir al hombre en la verdadera búsqueda, ha habido grandes espíritus que desarrollando las Artes y las Ciencias, nos han dotado de muchísimas herramientas para el beneficio y buen desarrollo de la humanidad el cual ha sido utilizado a conveniencia nuestra. La invención de la imprenta ha sido básico y esencial en la divulgación de estos legados y es el mayor invento que le ha permitido al hombre comenzar a culturizarse y despojarse de tantas tradiciones, que no siempre son ciertas y verdaderas.

Durante este proceso, el hombre va cambiando temores por fe ciega, y vamos adoptando las religiones o creencias familiares, que como mencionaba al principio, las tomamos como propias o verdaderas.

En la medida en que el hombre se adentra en el mundo de la cultura, y mira hacia dentro de si mismo, desecha esas creencias adoptadas pero al mismo tiempo nos va creando conflictos personales e interpersonales, al ir renegando de ese Dios castigador que tanto nos limita.

Los conflictos personales, surgen cuando esa idea subjetiva, personal y religiosa de Dios la desechamos, y nos sentimos huérfanos de creencias. ¿Quién es entonces Dios? ¿Dónde esta?¿Donde lo encuentro?

Los conflictos interpersonales, surgen con nuestro entorno, cuando nos salimos de las creencias inculcadas, y nos convertimos para los demás en punto de mira, por arriesgarnos a dudar y desechar lo que no aceptamos ya por verdadero y creíble.

Gracias al estudio académico, vamos entrando en el mundo del conocimiento, y al confrontarlo con nuestras creencias, pasamos a la etapa de crisis de fe, dudando, sin miedo ya, para entonces buscar un Dios más racional y amigable. El problema esta en que no hay una materia que nos enseñe como llegar a el. Cada quien, somos guiados por nuestras necesidades interiores y no convergemos todos en el mismo camino, si bien solo existe uno por el cual todos sin excepción, transitaremos, unos antes y otros después.


Si no tenemos una escuela critica, analítica y racional por excelencia, difícil será llegar a ella, pero cuando la tenemos, encontramos un horizonte abierto e ilimitado, que nos permitirá ir un poco más allá, y valga la redundancia, “poco” porque cuando creemos que estamos cerca de Dios, sentimos a su vez que estamos cada vez mas lejos, es una contradicción aparente, que a su vez no lo es.

Estos cambios de creencias, son parte de la naturaleza humana y van paralelamente aunados al progreso de la humanidad.

Personalmente, ese amplio horizonte lo encontré dentro de la doctrina espirita, donde pude comprender el valor e importancia, de encontrarnos con el verdadero Dios, si bien en una primera instancia, se derrumbaban todas mis teorías y concepciones de toda una vida. No comprendía porque era importante estudiar filosofía, y porque el ser espiritista implicaba tanto estudio, búsqueda y dedicación.

Pero afortunadamente en este transitar, he encontrado grandes conductores quienes con su dedicación y perseverancia, me condujeron a seguir y llegar a comprender que hay una concepción de Dios diferente, que en vez de infundarnos temores y miedos, nos libera de ellos y nos conduce al verdadero camino.


Ese Dios al que tanto mencionamos y tan poco conocemos, ha existido siempre, por lo cual podemos concluir que quien cambia realmente, no es Dios, sino es el hombre, quien en su intento de conocerle y llegar a concebirlo, le ha dado diferentes nombres y lo ha personificado mediante astros, figuras, y formas, pero a través del estudio, del conocimiento y de la Razón, lograremos aprehender como bien lo define el hermano Germán Bravo Machado en su magna obra “LA VERDAD HISTORICA DE LA IDEA DE DIOS” :

“Una energía única, absoluta, eterna, infinita e indivisible que llena todo el Universo”

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